Incidentes en el Monumental de Núñez pusieron en riesgo final de la Copa Libertadores

Lo que debió ser una verdadera fiesta del fútbol en la gran definición de la Copa Libertadores de América, en la que se se define si Boca Juniors o River Plate levantan el trofeo del ansiado torneo, esto se vio sumamente empañado, debido a las agresiones que del lado de los hinchas del elenco de la “Banda Sangre” se hizieron al omnibus que transportaba en su interior al primer plantel xeneize, minutos antes de su ingreso al camerino en el estadio Monumental de Núñez.

Acompañados de piedras y gas pimienta, que ocasionó desmayos en los jugadores del elenco de Boca Juniors, en principio se decidió suspender el encuentro hasta las 16h00 (Hora de Ecuador), hasta que se resuelva en reunión de los dirigentes de ambos equipos la gravedad de la situación en mención, luego de que el capitán de los xeneizes Pablo Pérez debió abandonar el escenario deportivo para ir a ser evaluado por los galenos de su club de algunos cortes sufridos a la altura de su ojo izquierdo.

La incertidumbre fue tal que en principio se hablaba de que la final bien podría no jugarse y de esta manera declarar esta definición como incierta, para que se tenga un precedente de lo que no debe ocurrir jamás, así como la postura de la gente de Boca Juniors, que en principio fue apoyada por el técnico Marcelo Gallardo, se dio como primera opción la suspensión de este encuentro, para que el mismo se la juegue en otro momento y sin la presencia de público.

Finalmente y el último trino colocado por la CONMEBOL confirmó la realización de este encuentro a partir de las 19h15 locales, 17h15 de nuestro país, para que todo se dé bajo los canones normales y de esta manera que las cosas se realicen tal como estaba establecido, pese a que por acuerdo al que llegaron ambos planteles, establece que se juegue solo con hinchas locales.

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