Este jueves cuando se mueva la pelota entre Independiente del Valle y Ríver Plate de Argentina por la Copa Libertadores de América, no solo será por el fútbol, sino por la solidaridad, la unidad, amor propio, sentimiento de ecuatoriano, con un lleno a reventar.

Quiteños y no quiteños estarán en el Atahualpa para gritar por un solo corazón Viva Manabí, viva Esmeraldas, viva el Ecuador, esta tierra que tiene de todo y por sobre todas la cosas un corazón valiente para fortalecerse ante los embates de la naturaleza que bastante nos ha castigado.

Independiente llevará la bandera tricolor en estos momentos de dolor, de angustia, de necesidad, de desesperación en un escenario propicio para convertirse en un bálsamo para los ecuatorianos.

Quien diría no, pero para reanudarse el campeonato nacional se debió pensar, mientras que el resto de actividades al siguiente día de la tragedia tuvieron normalmente su ritmo. Esto es el fútbol, pasión, tristeza, alegría, válvula de escape a todos los problemas, sino será difícil entonces considerar que es un trabajo normal pero con características especiales que van más allá de un sentimiento.

Por ello este lleno del Atahualpa cuando Independiente toma la batuta de apoyo a las hermanas provincias devastadas por el terremoto se hace inmenso e invalorable fiel al proceso en el caso del equipo del Valle, formación íntegra con un aditamento más, solidaria. Y cayó de perlas, el rival, Ríver actual campeón de la Libertadores con el membrete de un grande del mundo. Un lleno excepcional.

No hay comentarios

Dejar respuesta